Si de algo nos ufanábamos los Guadueros era de la riqueza hídrica del municipio, a Guaduas los atravesaban tres ríos el Limonal, el Guadual y el San francisco, privilegio que tienen pocos municipios de gran tamaño en el mundo. Sin embargo, ese gran orgullo hoy debe ser, en verdad, una gran vergüenza, pues de las tres fuentes de agua que cruzan el área del municipio, no hay ni una sola en condiciones ambientales al menos aceptables.
Después de su paso por el municipio o, mejor, a su paso por Guaduas, el Limonal. el Guadual y San Francisco se convierten en cloacas; del magdalena no hay nada qué decir, porque es el que los recibe a todos y está altamente contaminado, y todos los ríos de Guaduas se encuentran en un estado malo y se ven cada vez más afectados por las urbanizaciones y la invasión urbana de su zona de influencia.
Es inaudito que en un mundo en el que cada vez se valora más el agua, los Guadueros dejen que este gran tesoro natural se les escurra entre las manos y que más allá de limpiezas ocasionales de los cauces, que han sido convertidos en basureros, no se haga nada de fondo por recuperar lo que se ha deteriorado ni por proteger lo que aún está libre de contaminación, que es muy poco.

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Aunque suene paradójico, el mal menor de los ríos de Guaduas no es la escasez de agua que por estos días es crítica por cuenta del intenso verano, el problema mayúsculo es que sus cuencas están deforestadas.
Es inaudito que en un mundo en el que cada vez se valora más el agua, los Guadueros dejen que este gran tesoro natural se les escurra entre las manos y que más allá de limpiezas ocasionales de los cauces, que han sido convertidos en basureros, no se haga nada de fondo por recuperar lo que se ha deteriorado ni por proteger lo que aún está libre de contaminación, que es muy poco.

Por muy fuerte que sea el verano que azota a la región, otra sería la situación de los ríos de Guaduas, si sus cuencas no estuvieran invadidas, deforestadas y contaminadas; la amenaza de racionamiento no es un campanazo de alerta, sino la primera consecuencia del abandono y el abuso con las fuentes de agua. Ojalá las autoridades pasen del asombro a la acción y entiendan que la recuperación de los ríos debe ser una prioridad.






